Debaten la articulación entre Universidad, formación técnica y el mundo del trabajo

La Universidad Nacional de Lomas de Zamora fue sede hoy del seminario “Articulación entre Educación Técnico Profesional, la Universidad y la Empresa”, en el que, por un lado, se abordaron los desafíos y oportunidades de la interacción entre los tres actores, y por el otro, se expusieron las experiencias exitosas de vinculación y trabajo conjunto.

El primer panel estuvo integrado por el rector Diego Molea; la subsecretaria de Políticas Universitarias, Danya Tavela; el decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLZ, Oscar Pascal, y el director Ejecutivo del INET, Gabriel Sanchez Zinny. Al abrir las disertaciones,  Molea expresó: “Es un honor que hoy 17 de octubre seamos sede de esta jornada de vinculación entre la Universidad, la educación técnica y el trabajo”.

Luego, expuso el trabajo realizado por la Facultad de Ingeniería con INDELAMA, a través del cual los estudiantes realizan los primeros tres años del secundario en la escuela tecnológica montada dentro de la empresa y los últimos tres en la Facultad de Ingeniería, con docentes de esa unidad académica.

“Ese modelo exitoso permite que el 70 % de los chicos que se reciben en la escuela continúen estudiando ingeniería y que más del 90 % de ellos se gradúen en cuatro o cinco años”, destacó Molea, y pidió “imitar el modelo” a los empresarios presentes en el auditorio, también integrado por autoridades nacionales, provinciales y de la institución anfitriona.

“Muchos chicos en este Conurbano sur tienen la enorme vocación de estudiar una carrera técnica y esta universidad quiere recibirlos. Necesitamos de los empresarios, de los sectores productivos, para que podamos juntos articular políticas que permitan formar a nuestros jóvenes para lograr que esa vocación se transforme en algo concreto y en un aporte para el desarrollo del país”.

Por su parte, al realizar un diagnóstico sobre el sistema educativo, Tavela marcó “la enorme fragmentación” que lo caracteriza, y aseguró que esa situación “nos pone en una absoluta desventaja respecto del mundo, porque no nos permite formar los recursos humanos para el mundo del trabajo que puedan hacer de nuestra economía y el sector socioproductivo un medio competitivo”. A este inconveniente le sumó la baja tasa de graduación universitaria, al señalar que en la actualidad “el 43 % de los estudiantes que comienzan una carrera se recibe” y que de ese porcentaje “sólo el 27 % pertenece al sector público y el 12 % lo hace en tiempo y forma”.

Además, la funcionaria del Ministerio de Educación afirmó: “Tenemos una enorme desvinculación en lo que refiere a las necesidades del sector productivo. Salvo experiencias individuales, como es el caso exitoso de la Universidad de Lomas, la verdad es que nuestros jóvenes hoy se forman durante 5, 6, 7 o más años en una carrera universitaria y adquieren conocimientos que difícilmente son los que el sector productivo necesita cuando éstos ingresan al mundo del trabajo”.

A su turno, Sanchez Zinny consideró que la baja tasa de graduación en carreras vinculadas a las tecnologías y las ciencias aplicadas hace que “estemos muy desfasados en cuanto a las necesidades de nuestro país”, y opinó que “muchas veces esto tiene que ver con no otorgar las facilidades que permitan recorrer esos caminos con algún grado mayor de fluidez. Esa fluidez nosotros aspiramos a conseguirla mediante una fuerte integración entre la Universidad y el sistema terciario”.

En ese sentido, apuntó a fomentar un sistema de validaciones entre los egresados del nivel terciario y el universitario, y en el desarrollo de “nuevos perfiles de formación” en energías renovables, software, logística y otros de índole técnico que estén en línea con las necesidades del mercado laboral y el sistema productivo.

Por su lado, Pascal explicó: “Nosotros no creemos en una educación técnica de 7 años, pensamos que tiene que ser de 6, tienen que ser más cortos los trayectos de formación para que un chico puede tener acceso a la tecnología”.

Luego hizo hincapié en la capacitación de los profesores como el “secreto del éxito”, y afirmó que “la Universidad tiene que ocuparse de la formación del docente técnico profesional”.

“Es impensado que no esté vinculada a la Universidad. Las facultades están en condiciones de asumir esta responsabilidad y formar buenos docentes, que son los que van a transmitir estos valores tecnológicos cuando los chicos ingresan con poca edad, como pasa en INDELAMA”, consideró al cerrar el primer bloque temático.

El Segundo panel

La segunda parte de la jornada estuvo a cargo del director Nacional de Formación Profesional, Fabián Prieto; el director Provincial de Educación Superior, Leandro Goroyesky, y el propietario y fundador de la empresa INDELAMA, Hugo Ricciuti, quienes contaron experiencias  de vinculación entre la Universidad, los centros de formación técnica y el mundo laboral.

En primer lugar, Prieto realizó un repaso sobre algunas acciones desarrolladas por el INET.  En ese sentido destacó una iniciativa en marcha a partir de la cual se formarán 100 mil programadores en los próximos cuatro años, para dar respuesta a una de las necesidades del sector productivo, y lo mismo respecto de la metalmecánica con la formación de torneros y matriceros, dos oficios que parecen haberse extinguido y son de imperiosa necesidad.

“El objetivo es desarrollar la formación profesional a partir de las necesidades concretas del mercado de trabajo”, resumió.

Luego, Goroyesky realizó un breve repaso sobre la composición del sistema de educación superior dependiente de la Provincia y llamó a “romper la dicotomía entre los institutos de formación técnica y las universidades”.

“Queremos que ese diálogo entre ambas instituciones esté en la agenda para poder planificar la oferta académica de los institutos y avanzar a ciclos de complementación curricular que no superen los dos años”, expresó, y propuso: “¿Por qué no pensar que un estudiante secundario o de un instituto puede validar materias en la Universidad?”.

El cierre del seminario estuvo a cargo de Hugo Ricciuti, quien desarrolló el caso INDELAMA, una empresa familiar radicada en Monte Grande dedicada a la carpintería de madera de alta prestación, donde funciona la Escuela Tecnológica dependiente de la Facultad de Ingeniería de la UNLZ.

El propietario de la firma contó que desde hace muchos años la falta de personal calificado es uno de los problemas con los que debe lidiar en su empresa y que esto lo motivo a intentar formar su propia gente.

“Nunca logré que me escucharan hasta que hace seis años nos conocimos con el decano de Ingeniería, Oscar Pascal y su equipo, y comenzamos a hablar sobre la idea de tener una escuela de educación técnica”, explicó el dueño de la fábrica que hoy cuenta con 130 empleados y exporta parte de su producción, y con la voz entrecortada por la emoción expresó: “Fue un sueño cumplido”.

“Hoy ya han pasado más de 500 alumnos y lo que nació como una necesidad y un sueño mío, hoy es el de todos”, puntualizó y concluyó: “Este proyecto reúne las variables que considero indispensables: un programa educativo serio, disciplina y el vínculo con el mercado laboral”.