Cada 11 de febrero invita a mirar la ciencia con otra perspectiva: la de las mujeres y las niñas que la piensan, la investigan y la transforman todos los días. Esta fecha, impulsada a nivel internacional, busca visibilizar su trabajo, promover su participación plena y seguir achicando las brechas de género en los campos científicos y tecnológicos.
En la UNLZ, ese compromiso tiene nombres propios. Investigadoras de distintas facultades construyen conocimiento, abren caminos y se convierten en referencia para nuevas generaciones. En esta serie, conversamos con ellas sobre su recorrido, los desafíos del presente y el impulso que puede despertar vocaciones científicas en otras mujeres y niñas.
Marina Paulozzo es licenciada en Ciencias de la Educación de la UNLZ, y se dedica a trabajar, enseñar e investigar en el campo de los estudios curriculares. Su trabajo se centra, específicamente, en la constitución del campo de los estudios curriculares en Argentina.
-¿Qué te llevó a dedicarte a la investigación y cómo fue tu recorrido hasta llegar a este lugar?
Desde antes de recibirme me interesó ese campo de conocimiento. Como estudiante pude incorporarme a la cátedra de Planeamiento Curricular, y desde mi graduación, comencé a formarme específicamente. Siempre me interesó investigar, fui ayudante también de Metodología de la Investigación durante un tiempo corto, y la UNLZ fue mi lugar desde entonces y hasta ahora. Me becó para mis primeros pasos en el posgrado y, cuando logré estar al frente de mi propia cátedra, comencé a formar de esa manera a estudiantes interesados por el mismo objeto de estudio.
-¿Hubo alguna persona o experiencia que haya sido clave para que siguieras este camino científico?
Muchos colegas tienen que ver con mi camino científico, en mi tema específicamente te diría mi contacto con Alicia de Alba, de la Universidad Autónoma de México. Sus estudios, su manera de comunicar fueron un modelo a seguir para mí.
También haber podido crear en la Facultad de Ciencias Sociales, en 2011, el Instituto de Curriculum y Evaluación, donde aún hoy seguimos produciendo conocimiento curricular. Esa posibilidad nos la dieron las autoridades de la Facultad.
-¿Qué cambios te gustaría ver en el futuro para que más mujeres y niñas puedan desarrollarse en ciencia?
Hoy el futuro de la ciencia en nuestro país se ve muy borroso, especialmente cuando se trata de investigar en ciencias humanas. El panorama es muy desolador. Considero que, en el caso de nuestra Facultad, y de nuestra universidad, la tarea debería apuntar a generar más espacios de formación en el grado, más iniciativas para que las mujeres se inscriban y adscriban a proyectos de investigación tempranamente. Para ello también habría que incentivar la apertura de más proyectos. En lo personal, para las carreras de Educación me gustaría que más cátedras o equipos de trabajo incorporaran estudiantes tempranamente. También considero que los que empiezan las carreras tienen que saber desde el inicio que estudiar en la universidad también es participar de investigaciones.
No hay nada mejor que despertar el deseo de indagar, de curiosear desde los primeros años y el lugar, por antonomasia es la escuela, allí donde se va a estudiar y a aprender con otros, a conocer todos los mundos posibles, a descubrir y a experimentar. Quizás también desde la universidad se podrían tirar puentes para que esto suceda.
-¿Por qué creés que es importante que haya más mujeres investigando y produciendo conocimiento?
Considero que es importante que se investigue y se produzca conocimiento, que es nuestra responsabilidad como integrantes de las universidades públicas de nuestro país, como parte de las ciencias blandas, como defensores del acceso a los saberes para todas y todas. Desde ese lugar, las mujeres siempre tenemos que hacer un esfuerzo más, porque es muy reciente el lugar que tenemos en muchos mundos, también en el científico. Y ahora, las realidades nacionales e internacionales parece que muestran que es posible que aquello que parecía ganado no lo sea. Esto significa que tenemos que seguir remando, como siempre, como si fuera la primera vez. No es un desafío, es la manera que hemos tenido de hacernos lugar, y por ahora es la única que tenemos y es la que no debemos abandonar. No plantearnos si es justo o injusto que siempre tengamos que reclamar, que trabajar más, que denunciar, que explicar, que demostrar; creo que tenemos que seguir haciéndolo, ya vendrán tiempos mejores.