“Una ciencia más inclusiva no solo es más justa, sino también más rica y de mejor calidad”

Cada 11 de febrero invita a mirar la ciencia con otra perspectiva: la de las mujeres y las niñas que la piensan, la investigan y la transforman todos los días. Esta fecha, impulsada a nivel internacional, busca visibilizar su trabajo, promover su participación plena y seguir achicando las brechas de género en los campos científicos y tecnológicos.

En la UNLZ, ese compromiso tiene nombres propios. Investigadoras de distintas facultades construyen conocimiento, abren caminos y se convierten en referencia para nuevas generaciones. En esta serie, conversamos con ellas sobre su recorrido, los desafíos del presente y el impulso que puede despertar vocaciones científicas en otras mujeres y niñas.

Cecilia Patricia Incardona es profesora de Derecho Penal, Parte General, en nuestra Facultad de Derecho. Su trabajo como investigadora se centra “en distintos temas vinculados al derecho penal, pero con un eje claro: el análisis crítico de la relación entre el sistema de justicia y las mujeres, especialmente desde una perspectiva que permita visibilizar desigualdades estructurales y los efectos concretos del poder punitivo”.

-¿Qué te llevó a dedicarte a la investigación y cómo fue tu recorrido hasta llegar a este lugar?

La investigación apareció en mi recorrido de manera casi natural, ligada desde el inicio a la docencia. Antes de llegar a mi actual cargo, fui profesora en otras universidades, y en todas esas experiencias intenté que el aula no fuera solo un espacio de transmisión de contenidos, sino también de preguntas. Muchas de esas preguntas —sobre cómo se aplica el derecho, a quiénes afecta con mayor dureza y qué injusticias se repiten— necesitaban un desarrollo más profundo, y ahí fue donde la investigación se volvió una herramienta indispensable. Con el tiempo, la docencia y la investigación se consolidaron como dos dimensiones inseparables de mi trabajo académico.

-¿Qué desafíos sentís que enfrentan hoy las mujeres en el ámbito científico y cómo los transitaste vos?

Las mujeres seguimos enfrentando desafíos persistentes en el ámbito científico y académico. Muchas veces se nos exige demostrar más, justificar nuestras agendas de investigación y defender la relevancia de temas que históricamente fueron considerados “marginales”. A esto se suman las dificultades para sostener trayectorias académicas en estructuras que todavía no contemplan de manera adecuada las tareas de cuidado y las desigualdades reales. En mi experiencia, transitar estos desafíos implicó sostener una mirada crítica, apoyarme en redes de trabajo, en otras colegas en mi misma situación y no renunciar a investigar aquello que considero necesario, incluso cuando eso implica cuestionar prácticas y discursos consolidados.

-¿Qué cambios te gustaría ver en el futuro para que más mujeres y niñas puedan desarrollarse en ciencia?

Me gustaría ver una ciencia que reconozca plenamente las capacidades de las mujeres en todos los ámbitos del conocimiento, sin jerarquías implícitas ni límites simbólicos. Las mujeres producimos conocimiento riguroso, creativo y transformador, y merecemos más y mejores espacios para la producción, validación y circulación de ese conocimiento. Esto implica ampliar el acceso a cargos de decisión, revisar los criterios con los que se evalúa la excelencia científica y promover equipos de investigación diversos. Estoy convencida de que una ciencia más inclusiva no solo es más justa, sino también más rica y de mejor calidad.

-¿Qué le dirías a una niña o joven que siente curiosidad por la ciencia pero no está segura de si “es para ella”?

Le diría que la ciencia no es un espacio reservado para unas pocas personas “brillantes”, sino un camino que se construye aprendiendo, equivocándose y trabajando con otras y otros. Investigar no es solo cumplir con un plan de estudios o aprobar materias: es animarse a salir de la media, a formar equipos de trabajo, a hacer preguntas propias y a encontrarle un sentido más profundo a la carrera. La investigación tiene, además, una dimensión creativa y disfrutable que muchas veces no se muestra: pensar problemas, intercambiar ideas y construir conocimiento colectivo puede ser una experiencia profundamente enriquecedora. Y en ese camino, las mujeres tienen muchísimo para aportar.

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