En la Comunidad UNLZ faltan 10

Durante la última Dictadura Cívico Militar, el sistema universitario fue uno de los principales blancos de persecución política. La intervención de las universidades, la expulsión de docentes y estudiantes, la censura académica y la vigilancia dentro de los claustros formaron parte de una política destinada a desarticular el pensamiento crítico. Miles de integrantes de la comunidad universitaria fueron perseguidos, detenidos, desaparecidos o forzados al exilio. En la UNLZ, diez integrantes de la comunidad universitaria fueron víctimas del terrorismo de Estado.

Julio Molina, Pablo Musso, Ramón “Moncho” Pérez, María Cristina Bienposto, Jorge Antonio Brinoli, Rodolfo Ernesto Torres, José Nicasio Fernández Álvarez y Esteban Fernando Roldán son estudiantes que se encuentran desaparecidos, al igual que Carlos Alberto Ocerín Fernández, funcionario entre 1974 y 1975. A ellos se suma Hugo Hansen, asesinado por la Triple A en la puerta del antiguo Rectorado.

A 50 años del Golpe Militar que dio comienzo a la etapa más sangrienta de nuestra historia, recordamos a los estudiantes y miembros de nuestra comunidad:

 

Carlos Abel Ocerín Fernández fue funcionario de la Universidad entre 1974 y 1975. Fue detenido ilegalmente en la madrugada del 24 de marzo de 1977, en el domicilio de la calle Otamendi 209, Ciudad de Buenos Aires, por personal dependiente del Ejército Argentino.

 

Jorge Antonio Brinoli fue uno de los primeros inscriptos en la carrera de Ingeniería Agronómica en 1974. El «Flaco», como le decían sus compañeros, era de San Francisco Solano y había nacido el 1 de febrero de 1950. Estaba por cumplir 28 años el 30 de enero de 1978, cuando desapareció.

 

José Nicasio Fernández Álvarez. El gallego Pepe nació en La Coruña en 1949. Al momento de su desaparición, 9 de noviembre de 1976, cursaba las últimas materias de la Licenciatura en Administración de Empresas en la UNLZ y militaba en el Centro de Estudiantes.

 

Julio Molina era un estudiante de la UNLZ y militante de la JUP. Fue el mentor y el primer presidente de la Federación Universitaria de Lomas de Zamora (FULZ). Luego del Golpe dejó de concurrir a la Universidad, se vio obligado a abandonar su casa en Temperley y debió cambiar varias veces su aspecto. Fue visto por última vez por su madre en los primeros días de octubre de 1977.

 

María Cristina Bienposto era estudiante de Periodismo en la UNLZ y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). El 24 de agosto de 1977 fue secuestrada por un grupo de tareas en la intersección de las calles Pereyra Lucena y Williams, Lomas de Zamora.

 

Pablo Musso era el mayor de cuatro hermanos que formaban una familia obrera del Barrio La Perla de Temperley. Ingresó en 1973 a la Facultad de Ciencias Sociales. Militaba en la JUP y era delegado en la fábrica FIFA, en Florencio Varela. En la madrugada del 25 de octubre de 1976 un grupo de tareas irrumpió en la casa de los Musso ubicada en Triunvirato 425, Temperley, y se llevaron a Pablo.

 

Ramón “Moncho” Pérez ingresó a la carrera de Administración de Empresas en la UNLZ en 1973. Fue ayudante de cátedra y militó en la Juventud Comunista. A las 4 de la mañana del 9 de noviembre de 1976, cuando Moncho se encontraba en su casa, ubicada cerca del Dispensario Municipal de Temperley, junto a su  mujer y su hijo Daniel, un grupo de tareas irrumpió en el domicilio y se lo llevaron.

 

Rodolfo Ernesto Torres se inscribió en la carrera de Ingeniería Agronómica en 1976. Por su compromiso político tuvo que mudarse y vivir en la clandestinidad con su pareja. El 5 de septiembre de 1977 fue secuestrado junto a su novia, luego de que un grupo de tareas los estuvieran esperando en su casa de Turdera.

 

Esteban Fernando Roldán, estudiante de la carrera de Ingeniería Rural que fue secuestrado el 13 de abril de 1976 en Remedios de Escalada, Lanús, junto a Aída Cecilia Rodríguez (esposa), Miguel Ángel Roldán (hermano) y María Rita Giordano (cuñada).

 

Hugo Hansen fue asesinado en 1974 cuando tenía 23 años. Militaba en la JP y recibió los disparos mortales durante la represión a una toma del edificio de Rectorado contra la intervención de la universidad. Sus compañeros lo recuerdan como “un tipo, muy alegre y con gran corazón”

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