Juan Manuel Telechea es docente e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales. Durante su trayectoria se especializó en temas de macroeconomía, como la inflación y la política monetaria. Desde sus investigaciones analiza el proceso inflacionario argentino.
¿Cuál es tu campo de investigación?
Mi campo de investigación es la macroeconomía, puntualmente la macroeconomía argentina. Específicamente dentro de esos ámbitos los temas en los cuales yo me especializo son el tipo de cambio, la inflación, la política monetaria y la política fiscal.
¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy trabajando en unos proyectos bianuales de la Facultad de Ciencias Sociales que en realidad son varios proyectos donde en cada uno encaramos una etapa distinta del proceso inflacionario. La idea es lograr un trabajo integral donde hagamos una investigación que tenga una parte histórica y una parte empírica de todo lo que fue el proceso de inflación de Argentina que arranca en 2005, cuando la inflación vuelve a aparecer como un problema tras la crisis del 2001 y hasta la actualidad. Tenemos proyectos que abarcan las gestiones de Cristina Fernández y de Mauricio Macri.
¿Tiene proyectado investigar el tema durante la gestión actual?
Justamente ahora es la convocatoria del Programa Lomas CyT y seguramente ahí tratemos de presentar un proyecto que abarque el gobierno de Milei. En particular creo que algo muy interesante para analizar es toda la cuestión del programa de estabilización que aplicó el gobierno, porque es un fenómeno bastante particular a nivel global, por las teorías que él tiene y también justamente cruzar eso con lo que efectivamente termina siendo. Una hipótesis que habría que confirmar, pero que creo que tiene bastante asidero, es que dejando de lado la parte discursiva en lo pragmático fue un programa de estabilización bastante ortodoxo y tradicional.
¿Cómo son esos programas ortodoxos?
Son aquellos que utilizan las herramientas tradicionales, que son básicamente congelar la cantidad de dinero. Es un enfoque bien monetarista, devaluar el tipo de cambio, aplicar un ajuste fiscal. En cambio, cuando uno estudia esos planes de estabilización también se encuentra con programas heterodoxos, en los que según la literatura hay algún tipo de diseño de política económica que no responde a esos cánones, digamos, tradicionales, por ejemplo, el plan de estabilización que hace Brasil con el Plan Real o en Argentina con el plan Austral, y también coordinar la puja distributiva entre trabajadores y empresas.
En Argentina tenemos lo que se conoce como inercia inflacionaria, que es la memoria que tiene en los países que vienen de una inflación muy elevada por mucho tiempo. Podemos pensarlo como hábitos o pautas de conductas de las empresas, de las personas que obviamente no se cambian de un día para el otro, eso tarda tiempo en corregirse.
Esta semana se conoció el índice de inflación de marzo, ¿como especialista cómo ves este tema?
Cuando uno estudia las causas que están por detrás de la inflación, yo diría que para el caso argentino hay tres o cuatro grandes componentes principales. Por un lado, la cuestión de la cantidad de dinero en circulación, es un elemento que este gobierno tiene bastante controlado. Después por otro lado tenés el tipo de cambio, que es para mí el componente fundamental de cualquier proceso inflacionario, que también, si uno se fija en los últimos meses, estuvo bastante estable. Después aparece otro componente que serían shocks, momentos en los cuales se puede disparar. Justamente ahí está el tema de los combustibles, las tarifas y a eso le agregaría algunos precios relevantes de la economía argentina, como puede ser la carne, que vimos es que en la última etapa del año pasado y los primeros meses de este año también tuvo un impulso importante. Entonces, cuando uno mira todo el proceso, hubo dos shocks importantes, primero el de la carne y ahora el de los combustibles; y también tuviste que ajustar las tarifas de los servicios públicos, yo diría que en parte porque no se hizo el año pasado durante el proceso electoral. Por último, tenés lo que se conoce como la inercia inflacionaria, que es la memoria que tiene la inflación en los países que vienen de una inflación muy elevada por mucho tiempo. Podemos pensarlo como hábitos o pautas de conductas de las empresas, de las personas que obviamente no se cambian de un día para el otro, eso tarda tiempo en corregirse.
¿Cómo fue que empezaste a hacer investigación académica?
Siempre tuve la vocación docente y la vocación de la investigación, creo que vienen de la mano.
¿Qué crees vos que hay que tener para ser investigador?
Lo principal es curiosidad y tener algún tema que a uno le apasione, porque es muy difícil investigar un tema que a uno no le gusta. Obviamente de la mano de esa pasión, ese tema que le guste, tener la curiosidad para profundizar y no quedarse simplemente con las cuestiones superficiales.